Los “me gusta” del Techno

Las notificaciones de Internet se han convertido en un fenómeno imprescindible en las redes sociales. A diario se comparten millones de publicaciones desde diferentes plataformas, y aunque es lógico pensar que el usuario espera una respuesta ante las mismas, nos sentimos estupefactos ante la cantidad de desórdenes que está generando a nuestro alrededor. En una realidad impregnada por la apariencia y lo ficticio, no es de extrañar que se produzca una distorsión de la imagen que tenemos de nosotros mismos y de los demás.

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Las vidas de mentira se proliferan a pasos agigantados, y con ellas se desarrollan patologías adscritas a este nuevo modelo de comunicación. La gran distancia entre lo proyectado hacia el exterior y la simplicidad de la vida “real” frustra al individuo, siendo pasto de la desmedida necesidad de validación. Esa sensación de placer tiene una explicación en el cerebro. Cada vez que recibimos un reconocimiento a través de un “me gusta“, nuestro cuerpo genera Dopamina, un neurotransmisor que activa la sensación de recompensa en el cerebro. Según diversos estudios, las recompensas  químicas proporcionadas por Facebook, Twitter o Instagram no distan mucho de las que recibe un adicto al juego cuando introduce monedas en la “tragaperras”, o del “beneficio” obtenido por una persona enganchada a la cocaína.

Cómo afecta a tu cerebro la adicción a las redes sociales

En las personas con algún tipo de adicción, existe un desequilibrio entre dos sistemas cerebrales: mientras uno genera impresiones fuertes, el otro procura inhibir o controlar esos deseos.

El primero se comporta como un acelerador y el otro funciona como un freno.

Un adicto a la cocaína verá algo asociado con esta sustancia y su cerebro tendrá un fuerte deseo por la droga.

El proceso de desequilibrio cerebral silencia la parte inhibidora (reguladora de los deseos). El acelerador se amplifica, mientras que los frenos se atenúan. De este modo, es fácil deducir que el sujeto se ve impulsado a necesitar irrefrenablemente la herramienta social en cuestión, paliando así un vacío existencial transitorio. El problema radica cuando estos comportamientos tecnológicos nocivos se convierten en la norma.

Los estudios revelan que, en los adictos a Facebook, el acelerador aumenta, aunque los frenos no menguan demasiado. Esto es positivo, ya que hay altas probabilidades de controlar el vicio.

En el mismo se midió la rapidez con la que 20 estudiantes universitarios de California respondieron a los estímulos de Facebook frente a señales de tráfico. Las de Facebook incluyeron capturas de pantalla y logotipos del sitio web de las redes sociales..

Los participantes del estudio recibieron el mismo tipo de metodología empleada para evaluar a las personas con problemas de drogas o juegos de azar.

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Primero, se les pidió que presionasen un botón cuando vieron una señal de Facebook.

Su siguiente tarea era hacer lo contrario: presionar el botón cuando veían estímulos neutros, en este caso, señales de tráfico. “Encontramos que un cierto sistema cerebral llamado Amígdala  estaba hiper-activado en respuesta a los estímulos de Facebook“, expresó el experto. “Esto se correlaciona con los puntajes de adicción“.

Aunque este aspecto se parece a la adicción a sustancias como la cocaína, es sólo un componente de un concepto más amplio. A diferencia del cerebro de los adictos a la cocaína, el sistema de inhibición para los usuarios de Facebook no muestra signos de deterioro.”Cuando el sistema de frenos o inhibición se ve afectado, significa que estas personas tendrán problemas como ser adictas a otras drogas o tener relaciones disfuncionales“, volvió a insistir el científico.

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Como los sistemas de inhibición de los participantes no se vieron afectados, las personas con una adicción a Facebook deberían poder obtener ayuda eficaz con la terapia cognitiva conductual. La Asociación Americana de Psicología todavía no reconoce la adicción a Internet . El proceso de recuperación de la dependencia a Facebook es similar a la de alguien con una adicción a la comida.

Con una adicción a las drogas, quieres que se desconecten totalmente de las drogas”, dijo. “Esto es más similar a la adicción a la comida porque no quieres privarlos de Internet, sino enseñarles cómo usarlo de manera responsable“.

Particularmente, en el mundo de la música está adquiriendo mucha fuerza el impacto de las notificaciones sociales sobre el público y los artistas, hasta el punto de que, en ocasiones, se pueden manipular sus preferencias, logrando ascender a la fama a quien de otra manera pasaría más desapercibido. En un reciente artículo de Clubbingspain, se muestra la facilidad con la que se puede aparentar lo que no eres, comprando “me gusta“, “retweets” y hasta comentarios. Bajo este escenario, se pone en tela de juicio la honestidad artística de algunos djs y productores, siguiendo la máxima: “Puedes engañar a los demás, pero nunca a ti mismo“.

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La Filosofía Estoica es una fuente continua y actualizada del saber práctico. Si aceptas las vicisitudes y permaneces fiel a tus principios básicos, el aparentar y crear una vida ficticia carece de sentido. Los que eligieron el camino Underground, podrían incluso sentirse orgullosos de que su obra no se extienda como la pólvora en las redes sociales.

¿Qué tal disfrutar del placer de realizar tu pasión sin la constante aprobación de las implacables audiencias?

Es una incongruencia manifiesta la de quejarse del fenómeno “Mainstream” a la vez que deseas profundamente una alta repercusión social. Aprende a desarrollarte sin la eterna dictadura de los inmediatos resultados. Cuando te expresas a través de un set o una producción, es muy entendible que quieras obtener una respuesta. El actual panorama tecnológico implica unas determinadas limitaciones, como los misteriosos Algoritmos de Facebook

En esta red social, se producen una serie de filtros a la hora de seleccionar lo que se le presenta a una determinada audiencia, teniendo como resultado que directamente tus publicaciones sólo se muestran a aquellos con los que más interactúas (le dan me gusta, comparte, comentan…), fomentando de este modo los anuncios patrocinados (de pago) frente a lo gratuito. Es saludable conocer el entresijo de las herramientas, siempre manteniendo un grado de cordura y proporcionalidad.

Por ejemplo, puede ser interesante potenciar determinado contenido con 5€ (bien segmentados)  para que al menos tu obra no quede aislada. De esta manera, tendrás la seguridad de que alcance unos mínimos razonables. Existirá la opción de que te escuchen. Pero de ahí a vivir obsesionado con los “me gusta” hay una enorme diferencia. Haz tu trabajo, siéntete bien haciendo lo que te satisface y más adelante asiste expectante a las consecuencias de tu obra. Pero siempre en ese orden.

Primero el arte unido al esfuerzo y el conocimiento; después, todo lo demás.

 

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